martes, 24 de septiembre de 2019

Por reglamento escolar no pueden traer "celulares"

Hace un par de años, en una reunión entre padres de familia, la escuela convocó a votación sí se aprobaba que los alumnos llevaran el "celular" en la escuela. Sólo hubo una votación en contra; si, recuerdo que  nuestros argumentos fueron insuficientes contra todos los demás que mencionaban la importancia de llevar el teléfono para comunicarse con sus hijos por seguridad, por estar comunicados, porque vivimos en una sociedad de la tecnología y lo menos era rechazarla. 
Mis sospechas sobre el llevar  (no me atrevo a mencionar "usar") el teléfono a la escuela, era emplearlo para fines distintos a su formación, incluso para evitar alguna agresión entre ellos, burlarse o que sirva de distractor durante la jornada escolar. Ya no diré los sentimientos que evocaron aquella ocasión cuando los demás padres nos tacharon de retrógadas.
El uso de dispositivos digitales es necesario e indispensable para enfrentar los retos del siglo XXI (que ya van 20 años y contando); pero conlleva condiciones indispensables que deben realizarse en la misma, entre ellas la alfabetización digital de los docentes, construir una sociedad del conocimiento y una comunidad de aprendizaje. Por sí solo el dispositivo no va a cambiar algo, o que los alumnos aprendan de manera distinta, si no hay interés y responsabilidad didáctica por el uso el dispositivo éste sólo representará un recurso compensatorio de la novedad tecnológica.
Pero una de las prioridades que se deben atender es voltear cómo el uso de estos dispositivos permite desarrollar las habilidades del siglo XXI.
Sin embargo, estos años, para los alumnos ha sido un distractor y en ocasiones su uso indebido ha afectado a otros compañeros.
Este ciclo escolar, en la junta con padres de familia, sólo entregaron el reglamento que en un numeral decía "Los alumnos tienen prohibido hacer uso del teléfono celular en la escuela". 




lunes, 9 de septiembre de 2019

¿Para cuánto me alcanza?

Hace unos años Juan Delval escribió un texto titulado "La escuela para el siglo XXI" donde señalaba ciertos fines pendientes de la misma, uno de ellos es la Felicidad. Pero, en lo cotidiano, ¿el docente está consciente para lograr este fin? La felicidad va de la mano con otro fin que es la autonomía. Ser autónomos nos hace ser felices. Un niño que logra leer el letrero de un transporte público o los subtítulos de una película lo es.
Cada año, las escuelas diseñan, organizan, planean todas las actividades a realizar durante el ciclo escolar; éstas se justifican a través de un diagnóstico grupal e institucional. Los docentes, directores y supervisores, como si fuera una tertulia, sugieren acciones para implementarlas, buscan responsables, tiempo, recursos entre otras (aunque en ocasiones por falta de tiempo -u organización- son las direcciones escolares quienes terminan la planeación). 
No es la primera vez que se señala al alumno como el centro de todo el sistema educativo; la política, con diversas estrategias (verticales, horizontales, entre pares) desde entonces, señala que lo importante es el aprendizaje del alumno. La meta es más que clara: El alumno "tiene que aprender". Todavía no reconocemos que no se aprende memorizando toda la información posible, sino el alumno que aprende es aquél que sabe usar esa información.
Hace poco, afuera de un plantel, en los puestos de venta, llegó un niño de quinto o sexto grado de primaria (11 ó 12 años) con un billete de 20 pesos al puesto de las galletas (2 pesos cada una, por cierto), sin saber cuánto podía comprar. Feliz no estaba, más bien temeroso y angustiado, por eso le dijo al vendedor enseñándole el billete, "¿para cuánto me alcanza?"
Si todas las actividades que hacemos en el salón de clases, las ferias de matemáticas, del libro, exposiciones, salidas escolares, nuevos programas, infraestructura , etcétera; no logran que un alumno pueda decidir cuántas galletas comprar, algo nos falta por hacer, o no lo estamos haciendo bien. Debemos implementar en las escuelas acciones que sean puntuales y lograr que los alumnos sean felices y autónomos para que tomen decisiones en su vida cotidiana.



martes, 3 de septiembre de 2019

"¡Saquen su cuaderno del PEMC!"

Se ha vuelto un lugar común señalar que el maestro mexicano enseña con lo que tiene y como puede; y esto se observa más, cada vez que se comienza con una nueva política educativa encabeza por el gobierno entrante. Cada discurso político (oral o escrito) tiende a marcar su sello propio. Quienes se encuentran en las escuelas (docentes, directivos y supervisores) deben, institucionalmente, asimilar las intenciones de ese gobierno.
Que un gobierno quiera proponer su política educativa no es criticable, se asume que lo ha hecho con las asesorías (nacionales e internacionales) para el beneficio de la sociedad. Sin embargo, al menos durante estos últimos cuatro sexenios, las cosas han sido demasiado confusas en la vida de las  escuelas. Pasó en educación primaria, con el contructivismo en el 93 y la avalancha de editoriales por orientar a los docentes en su planeación; luego la llegada de Enciclomedia y el no usarlo porque "si se descompone lo pagas", concretizar el programa de escuela de calidad, aprender a desbloquear una tableta, y tantas situaciones, por demás lamentables; descuidando los aprendizajes de los alumnos.
Aunque en este camino por supuesto que fueron varios docentes que allanaron los escollos de la política educativa y salieron avantes. Lamentablemente fueron muy pocos.
Un ejemplo más de las confusiones generadas por el discurso institucional lo fue la planeación argumentada. A pesar de que el INEE siempre señaló que se trataba de una fase más del proceso de evaluación del docente, ante el temor y angustia generado por este proceso, nunca dejó de ver una nueva planeación: Argumentada.
Lo peor llegó a las escuelas cuando directores (incluso supervisores) exigían a sus docentes que realizarán planeaciones argumentadas. 
Bueno, la historia se repite, al menos para alguien muy cercano de quien escribe, ya que ahora se escucha la voz de la maestra decir a sus alumnos: "¡Saquen el cuaderno del Programa escolar de mejora continua!"  (sic) 



El futuro de la educación

Sociedad del conocimiento

Una escuela en la nube. Sugata Mitra

Fullan

José Antonio Fernández Bravo

Bernie Dodge

¿Cómo lograr que sus alumnos recuerden?

Más inteligente que la empresa para la que trabajas

Emilio Tenti Fanfani

Tecnología

El valor de educar

Diez años

Diez años

Clase a la inversa

Conectivismo. Conferencia

La gestión educativa para el siglo XXI

Isac Asimov. La tecnología en la escuela.

La práctica docente como profesión

Santos Guerra. Tiempos revueltos

Andrés Oppenheimer. Conferencia Educación

Juan Ignacio Pozo

Jean Piaget

Conferencia Juan Delval. Retos de la educación democrática para el siglo XXI

Del curriculum al aula. Orientaciones y sugerencias para aplicar la RIEB

Educación y Fernando Savater

8 ideas clave Calidad de la práctica educativa

Ser maestro de educación básica. Dr. Díaz Barriga

Educación Básica

Web 2.0

Francesco Tonucci. ¿Cómo puede ser la escuela para el mañana?

Juan carlos Tedesco

Transformar la práctica educativa

Edgar Morín

Alvin Toffler y la educación

Martín Barbero

El desarrollo profesional de los docentes en la era internet

César Coll y TICS

Perkins, David. ¿Qué cosas valen la pena enseñar y aprender hoy?

Paradigma del sistema educativo. Sir Ken Robinson

Las escuelas matan la creatividad

Constructivismo Pedagógico

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